SIN FRONTERAS
Toco y Me Voy, el dúo conformado por Mercedes Candia y Andrés los Arcos, unidos por la música y también por el amor
Mercedes Candia muy de niña se enamoró del acordeón a piano, vivía enfrente de los profesores de música Liliana y Norberto Foques. A sus cinco años aprendía al mismo tiempo a leer y a tocar el acordeón.
“Estudié hasta los doce años, hice siete años en el Instituto Artístico Musical, venían una vez al año de Buenos Aires profesores y nos tomaban los exámenes, después, como toda chica en la adolescencia, dejé por muchos años”, cuenta Mercedes.
Fue ya de adulta que Mercedes volvió al acordeón, se encontraba con Tito Flores o el 'Gringo' Cardoso que la instaban para que retome el acordeón.
En el año 2011 Mercedes comenzó nuevamente, se presentaba en los festivales con Tito Flores y su guitarra.
Entre 2011 y 2013 Mercedes se dio el gusto de tocar con uno de sus referentes musicales: “En una oportunidad fui a un festival a ver al Chaqueño Palavecino - cuenta -, estuvimos charlando un poco y le comento que tocaba el acordeón, enseguida me invitó a que prepare con los músicos algunos temas, estuvimos haciendo chamarritas y otras músicas del Litoral. Fue una experiencia hermosa, tocamos en Bolívar, en Olavarría en el Festival de Doma y Folklore. Luego me invitó varias veces, para mí fue un gustazo porque yo soy muy del folklore tradicional.
Otro gusto que se dio Mercedes: tocar con Piedra Azul en Me Encanta Bolívar 2012. “En ese momento yo estaba con Tito, que era el guitarrista de Piedra Azul, y conversando con Pipo Cupertino me pregunta si me interesaba hacer ‘Un vals para Bolívar’ (música de Rubén Exertier y letra de Santos Vega).
Fue uno de los placeres más hermosos, tocar con esos tremendos músicos, y muy feliz de haber podido participar también en Me Encanta Bolívar”.
Andrés Los Arcos creció en la estancia El Cardón, en la zona de Herrera Vegas, concurría con sus padres a los bailes de Herrera Vegas y de la zona. “Yo me quedaba de brazos cruzados delante del escenario mirando la batería, podía estar toda la noche mirándola - cuenta Andrés -. Algunas veces los músicos me sentaban en la banqueta y me daban los palillos, pero lo único que podía hacer era pegarle al redoblante”.
El entusiasmo de Andrés provocó que sus padres decidieran llevarlo a Bolívar para estudiar. Como la batería era muy costosa optaron por la guitarra. “Mi madre, Zulema Bazán, me consiguió una guitarra marca ‘Tango’ - recuerda -. Yo tenía siete años y comencé con el profe Oscar Cardoso, con él estudié hasta los doce años”.
Con su guitarra criolla Andrés sacaba todos los temas de su ídolo, Horacio Guarany, y a sus doce años ya tocaba con Cardoso, fue ese mismo año que 'Rulo' Scarillo lo invitó a formar parte del grupo Evidencia. A los dieciséis años, en 1988, Andrés formaba parte del Trío Horizonte, con 'Pato' Sánchez en percusión y Fernando 'Negro' Grismado en el canto.
En octubre del 2014 nació Arrieros un trío que fue muy importante para la escena folklórica bolivarense. Allí estaba Andrés en primera guitarra, arreglos y coros, Ramiro Di Mayo en voz y segunda guitarra y Miguel Dicharry en bombo y coros, debutarían en enero de 2015.
Mercedes ya había visto a Andrés tocando con Arrieros en varios festivales, en 2016 se encontraron en una peña en el Club Estudiantes: Andrés con Arrieros y Mercedes como bailarina de Salinas Grandes. Una semana después, en las fiestas del 25 de mayo en el Centro Cívico se repitió el encuentro “Ahí comenzamos a conversar con Andrés”, cuenta Mercedes. “Yo sabía que bailaba, pero no que tocaba el acordeón, una vez mi madre había contado que la vio tocar”, recuerda Andrés.
Cuando llega la pandemia aparecieron las propuestas musicales por streaming, a pesar que Andrés hacía coros en Arrieros, nunca había cantado como solista pero se tenía fe. Mercedes sacó el acordeón del ropero y Andrés comenzó a escribir en sus cuadernos las letras y los arreglos.
“Lo lindo que tiene la música y que yo siempre rescato es que se sigue aprendiendo todo el tiempo - reflexiona Mercedes -, porque cuando Andrés me dice ¿‘A ver qué sabes?, ¿qué tocas? Yo saco la partitura y empecé a tocar tangos y valses, con la partitura delante y de la primera nota a la última justita. Y Andrés me dice: ‘¿Sabés hacer arreglos?’, y la verdad es que nunca había incursionado en eso. Entonces lo maravilloso de la pandemia es esto del cambio de roles. Él nunca había acompañado ni cantado, y a mí me pasó lo mismo, yo estaba tocando por partitura y empecé a hacer arreglos y punteos, y digo, qué lindo todo lo que uno va aprendiendo y te va nutriendo permanentemente”.
Cuando comenzaron los recitales por streaming Andrés confeccionó una lista de veinte canciones y comenzó él solo a guitarra y voz. Luego se acopló Mercedes para hacer las partes musicales que Andrés no podía hacer. Ya saliendo de la pandemia Toco y Me Voy debutó en una fiesta privada. “La gente empezó a engancharse cada vez más - comenta Andrés -. Nos dijo Carlos Ramón Fernández en uno de los viajes que hicimos: Ustedes no dejen de ir por ahí porque no se ve eso que están haciendo ustedes, con una mujer acordeonista”.
Toco y Me Voy recorrió escenarios de Bolívar, Saladillo y otras ciudades aledañas, también concurrieron a las peñas de Cosquín.
‘Agüita fresca’ (Horacio Guarany), ‘Cuequita del desengaño’ (Margarita Palacios), ‘La sachapera’ (Carlos Carabajal-Oscar Valles), ‘Tocamelo una chacarera’ (Javier Pantaleón-Horacio Aguirre), ‘Canción de Puerto Sánchez’ (Jorge Méndez), son algunos de los títulos del repertorio del dúo.
Mercedes y Andrés están contemplando la posibilidad de agregar más instrumentos, en algunos toques ya ha participado Walter Yedro tocando el bombo.
“Empezamos a pensar a Toco y Me Voy como una banda más armada - cierra Mercedes -. Esto de agregar un bajo y percusión en un futuro porque se necesita realmente, llena muchísimo más y el sonido y es otra cosa”.