Tradiciones Argentinas
Día Nacional del Mate: secretos y consejos para preparar el mejor mate
Tomar mate para los argentinos es mucho más que una simple infusión. Este ritual une a amigos y familias, sin importar edades ni clases sociales. Además de ser una bebida compartida, el mate tiene beneficios reconocidos: sus propiedades antioxidantes y energizantes están avaladas por investigaciones científicas.
En diciembre de 2014, el Congreso de la Nación Argentina sancionó la Ley 27.117, que establece que cada 30 de noviembre se celebre el "Día Nacional del Mate", en homenaje al caudillo Andrés Guacurarí y Artigas, conocido como "Andresito". Nacido el 30 de noviembre de 1778 en Santo Tomé (Corrientes), Guacurarí llegó a gobernar la entonces Provincia Grande de las Misiones.
Los orígenes del mate
El mate nos transporta a la cultura guaraní, donde las hojas de yerba mate eran utilizadas como bebida, objeto de culto y moneda de cambio. Los guaraníes intercambiaban yerba mate con otros pueblos prehispánicos, como los incas, charrúas y araucanos.
Los conquistadores adoptaron las virtudes del mate, expandiendo su consumo por todo el Virreinato del Río de la Plata. Los jesuitas también fomentaron su cultivo en las reducciones de Argentina, Paraguay y Brasil. En 1903, en Santa Ana (provincia de Misiones), se realizó la primera plantación de yerba mate.
Infusión nacional y saludable
El mate es la infusión con más arraigo en Argentina. En 2013, el Congreso Nacional la declaró "Infusión Nacional". En 2019, los argentinos consumieron 277 millones de kilos de yerba mate.
Estudios del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) revelaron que la yerba mate está presente en más del 90% de los hogares argentinos. El consumo de mate caliente, su forma más tradicional, aporta polifenoles, vitaminas del complejo B, potasio, magnesio y xantinas al organismo.
Secretos para un buen mate
Además de la yerba, el agua es fundamental para preparar un buen mate. La temperatura ideal del agua para los primeros mates es tibia, mojando solo la parte de la yerba donde se coloca la bombilla. Luego de tres o cuatro cebadas, se puede utilizar agua más caliente, entre 75°C y 80°C. Mojar el resto de la yerba gradualmente asegura una mateada rendidora y con sabor sostenido.