2024-11-26

SIN FRONTERAS

Roberto y Hernán Moura, padre e hijo unidos por la música

Roberto vendiendo y difundiendo música y Hernán abordando varios géneros.

Charlando con Roberto Moura llegamos a la conclusión que durante veintisiete años se dedicó a mostrar, promover y difundir música en Bolívar. Comenzó de purrete en Bazar Oriente, ubicado en Ignacio Rivas, casi Av. Brown, un comercio de venta de electrodomésticos, que también vendían vinilos, luego llegarían los casetes y los magazines. “Yo hacía ventas en general, vendía algo de música, pero no era mi fuerte, en Bazar Oriente estuve dos años. Luego me fui a Arión, allí estaba Gualte Salvo, que también había estado en Bazar Oriente”, recuerda Roberto.

Fue a finales de 1979 que Roberto ingresó a Arión, ubicado en Avenida San Martín entre Güemes y Balcarce. “Había una batea inmensa con vinilos y casetes. Se vendía mucho rock nacional, particularmente Zas, el grupo de Miguel Mateos, todos los de Charly García, rock internacional, también tango y folklore, todavía no habían aparecido las grandes figuras de la cumbia”, cuenta Roberto. 

Arión contaba con una sala de audio, que permitía a los clientes escuchar y elegir cómodamente sus preferencias musicales, y gran parte de la juventud acudía al negocio de Gualte Salvo. “Fue una época hermosa - recuerda Roberto -. También se vendían instrumentos musicales, era todo muy lindo, a mí me sirvió para adquirir experiencia”.

En 1989 Roberto abrió la disquería Musical Lauquen, ubicada en General Paz 211, ya con el auge del CD, toda una novedad que permitía mejor sonido y mayor almacenamiento. Los habitués a Musical Lauquen ya sabíamos el día que llegaban las esperadas camionetas con las novedades.

 

 

“Venían todas las semanas dos y hasta tres viajantes, se bajaba una cantidad importante de mercadería, había mucho movimiento”, recuerda Roberto, nos cuenta que se vendía discos de todos los géneros y que vivió el auge de la cumbia: “Había ocho, nueve nombres de punta que hacían explotar las ventas”. La aparición de internet produjo un cambio profundo en el mercado discográfico. “La gente optaba por bajar la música por internet con un costo muy menor al de un CD, ahí comenzamos a venirnos abajo y en el 2004, no pudimos sostener más el negocio, cerramos y cambiamos de rubro”, concluye Moura padre.  

Hernán se recuerda de niño en Musical Lauquen: “Mi padre tenía un equipo para mostrarles música a los clientes, y había otro equipo que estaba al costado para gente conocida que sentaba un rato largo, si no había nadie en ese equipo estaba yo escuchando algún disco con auriculares. Ahí tuve acceso a elegir lo que iba a escuchar, y hacerlo en CD con un buen equipo y con auriculares era la gloria, ahí entendías lo que era la alta fidelidad. Lo primero que me voló la cabeza fue Pink Floyd y Queen, que me ganaron por el lado de la calidad del audio”.

A los doce años comenzó a escuchar folklore, llegaron las clases de guitarra, además de hacer su propia investigación para ampliar el repertorio. Dice Roberto que a Hernán de pibe le gustaba ir a la radio de Jorge Soria a hablar de tango, y que acompañaba con su guitarra a Rubén Sierra en las peñas. “Yo tenía quince años - recuerda Hernán -. Ellos eran hombres grandes. Mi padre me presentó a Norberto Paolone y pegamos buena onda, se sorprendió mucho cuando le mostré que había aprendido tangos como 'Afiches' y 'Garúa'”.

Un día Hernán decidió aprender a tocar el bajo. “Me llamaba la atención por los graves, me acuerdo de Pablo Holgado que tocó el bajo en muchas bandas de acá, me sorprendía que el chabón tocaba cosas con buen contenido rítmico y melódico, ahí descubrí que podía hacer cosas lindas con el bajo”.

 

 

En 2006, después de participar en una versión de la obra musical “La Forestal”, dirigida por Santos Vega hijo y de tocar con Sandra Santos y La Trova, partió hacia Buenos Aires. Allí conoció a Iga Pérez De Berti que andaba buscando bajista para Tantrikas. Con esta banda que hacía rock con algunos elementos folklóricos, grabaron el álbum “Acá abajo el sur” (2010). Luego Iga armó un proyecto más rockero: Poder Fantasma y Hernán se acopló a la nueva agrupación, registraron el álbum “Vientos” (2016) y se disolvieron sin haber tocado en vivo.   

En 2017 Hernán regresó a Bolívar y tiempo después pasó a ser parte de Tupá Gruv, integrado por Clara Tiani (voz), Nico Holgado y Juani Martínez (guitarras), Hernán (bajo) y Lolo Blandamuro (batería).

 

 

“Tupá Gruv empezó siendo una banda de covers, pero cuando entra Clara empieza a meter letra, tenía un montón de letras lindas, comenzamos a hacer uso de eso y a sacar temas propios, después evolucionó a una banda de temas propios que hacía cuatro o cinco temas covers”, nos cuenta Hernán.

Tupá Gruv brilló con luz propia, en enero de 2019 realizaron un histórico concierto en Artecon organizado por Dani López y dejaron como legado el álbum “Suecia” (2021).

Durante la pandemia Hernán tomó clases de canto con Hernán Caraballo. “Me corrigió un montón de mambos que tenía y me dio confianza para cantar”, reconoce. Y fue así que se puso el traje de vocalista, primero con Guasabi, un efímero cuarteto integrado por Hernán Moura en la voz, Nico Holgado en guitarra, Bruno Irastorza en bajo y Lolo Blandamuro en batería. Era una banda de covers que tocó tres o cuatro veces y culminaron con un recital en Artecon.

 

 

Bola 1 es el actual proyecto musical dónde Hernán alterna el canto con la talentosa Gia (también toca bajo y teclados), más Juani Lobos (saxo), Nicolás Basualdo Rey (guitarra), Bruno Irastorza (bajo) y Emmanuel Castellani (batería).

Bola 1 también interpreta covers y aborda diversos géneros: rock argentino, soul, música disco, temas de The Police, Electric Ligth Orchestra, Shakira, Bee Gees, y hasta una versión rockera de una canción de Cristian Castro. 

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