ESCRIBE: BRENDA SARDÓN
A pesar de y debido a
Mi historia con la discapacidad inicia en la ruta de regreso a casa cuando una conductora, que iba pisteando como una campeona, nos lleva a tener un beso esquimal con un camión. Así comienza mi “Había una vez..”, solo que en este cuento no había ogros, caperucitas, ni blancanieves. ¡Ojo! Sí había enanitos.
No crecí siendo discapacitadita, por lo tanto no era un tema que veía en mi cotidianeidad. Tampoco en la televisión o en la vasta Wide World Web. No desarrollé ninguna conciencia sobre la minoría y si bien nadie expresó verbalmente que la discapacidad era algo malo, era algo implícito que venía de la mano.
En lugar de traer un muñequito de Disney, este combo venía cargado de discriminación y relego. Y esto es lo que la mayoría de nosotros, a lo largo de nuestro desarrollo como ser vivo absorbió. Pero… noticia de último momento: la discapacidad está en todas partes cuando empezamos a prestar atención. Personas en silla de ruedas, con bastones canadienses, con audífonos o prótesis aparecen de la nada, cuando en realidad han estado ahí todo el tiempo.
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Luego del accidente, al iniciar sesión en el grupo de discapacitaditos encontré una comprensión mucho más amplia y compasiva del hermoso mundo de la diversidad humana. Y aunque finalmente comenzaron a aparecer personajes discas en la pantalla o en dibujos, estaban retratados bajo el lema de lo terrible que era pertenecer a este selecto grupo de individuos.
Personajes unidimensionales que perpetuaban estereotipos y que terminaban limitando la percepción de lo que significaba vivir con una discapacidad. Historias escritas por autores sin discapacidad, reforzando esta narrativa capacitista que conocían y tenían como verdad: tener una discapacidad era tener una vida miserable.
Un gran porcentaje de los discas estamos sacando del cuarto oscuro todas esas historias que faltan, que son necesarias para poder reescribir la narrativa que queremos ver/mostrar para con la minoría y con el resto de los terrícolas. Historias con nuestras propias voces para lograr que la discapacidad sea una experiencia humana más en el planeta tierra.
Ese accidente me convirtió en socia vitalicia de los juegos deportivos de la vida, los cuales incluyen los eventos de: encontrar baños accesibles, pedir permiso y perdón, adivinar por dónde pasa un colectivo con rampa.
Es importante promover una representación auténtica y diversa de la discapacidad en los medios y en la sociedad en general porque de esa manera vamos poniendo rampas mentales, allanando el camino a todo aquel que aún no lo puede ver, para todos los discas que están naciendo y para todos los que serán recibidos en el colectivo de sorpresa. Pero sobre todo para que les quede claro que somos quienes somos a pesar de* y debido a nuestra discapacidad.
*"A pesar de": hace referencia a las trabas físicas, culturales y sociales que enfrentamos por ser seres de luz. La expresión hace referencia al contexto, no a la discapacidad en si.
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