2023-05-04

Redes Sociales

Un kiosco familiar vuelve a abrir sus puertas: "Estas cuatro paredes son historia de Bolívar"

La familia Morales-Lucero tuvo la concesión durante más de 20 años, lo cerraron en 2015 y ahora nuevos dueños seguirán la trayectoria del lugar.

Días atrás, Mauricio Morales publicó en sus redes sociales parte de la historia del kiosco que está ubicado sobre la vereda de la avenida San Martín, casi esquina Las Heras y demostró su felicidad porque volverá a abrir sus puertas. "Es parte de mi vida y me recuerda momentos muy buenos", resumió.

En su posteo de Facebook, Mauricio contó que pasó 17 años de su vida en el kiosco que le dio, tanto a él como a su familia, un ingreso económico. Además, el bolivarense destacó que en ese lugar disfrutó de los ultimos años de vida de su padre, 'Valija' Morales.

Con la breve reseña, Mauricio anunció que próximamente "gente nueva le va a dar vida otra vez, gente que lo necesita como fuente de trabajo. Estoy feliz porque el kiosco de 'Valija' sigue vigente".

 

 

En contacto con PRESENTE, Mauricio contó que su familia recibió la concesión del kiosco en el año 1993. "Mi viejo tenía una discapacidad, estaba en silla de ruedas y nos lo dieron", detalló.

La particularidad que tuvieron al recibir la llave del lugar fue que las raíces de un árbol que había al lado de la construcción, había levantado las paredes e hicieron que se inclinaran. Por eso, al hacerse cargo del negocio, "tuvimos que tirarlo y hacerlo de nuevo porque con la silla de ruedas mi viejo no pasaba por la puerta", recordó Morales.

Luego del fallecimeinto de 'Valija', Mauricio y su madre, Mabel Lucero,  continuaron al frente del kiosco. "En 2004 vino Naldo Lombardi, estaban en obra haciendo el local y todos los días la gente nos compraba. Un día el mismo Naldo me preguntó si me interesaba vender electrodomésticos, yo lo único que había vendido en mi vida eran chupetines, cramelos y cigarrillos", sostuvo Mauricio.

De esta manera, gracias al kiosco comenzó a trabajar en la casa de electrodomésticos donde permaneció por 14 años.  "Me fue muy bien, siempre estuve cerca, yo laburando en Naldo y mi viaja ahí, en el kiosco", marcó. 

 

 

Hasta 2015 Mabel atendió el negocio y luego decidieron cerrarlo. "Pensé que lo iban a tirar porque tiraron la mayoría de los kioscos pero vino una persona hace un tiempo, me contó que había hablado en la municipalidad y había posibilidades de que se lo dieran. Me puso muy contento porque es parte de mi vida", refirió sobre como se dio la continuidad del local.

Así fue como le otorgaron el lugar a una nueva familia. El domingo pasado Mauricio entregó la llave a la persona que en más se encargará de la atención del kiosco que marcó su vida y la de los suyos. "Le desée el mayor de los éxitos y cuando me senté en el auto, le saqué una foto y en ese mismo momento me puse a escribir. Me dio mucha emoción que el kiosco siga funcionando y haya gente que pueda vivir de eso como lo hice yo", contó al respecto.

En su publicación de Facebook, Mauricio mencionó que durante el tiempo que estuvieron al frente del kiosco cosecharon muchas anécdotas. "Era un lugar de encuentro de mi viejo con sus amigos, él era ferroviario e iban muchos compañeros a charlar, tomar mate. Me ponía feliz verlo con sus amigos de toda la vida juntarse ahí. Mi viejo tenía muy buen humor, se reía de su enfermedad", recordó.

Entre las tantas historias que sucedieron, el bolivarense eligió contar que al no tener baño en el local tenían que pedir prestado el de Record, un comercio de ropa que en ese momento estaba en la esquina de San Martín y Las Heras.

"Cuando me iba al baño venía uno de mis amigos, lo agarraba a mi viejo en la silla de ruedas y lo escondía, yo llegaba al kiosco y no lo encontraba", describió. "Hemos pasado momentos hermosos y de crisis, pero siempre nos dio de comer el kiosco, es parte de mi vida y me recuerda momentos muy buenos con mi viejo que hoy no lo tengo", agregó por último Mauricio.

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