2020-03-04

ENTREVISTA

Maximiliano Castelli y su camino en el arbitraje del fútbol: "Me ha dado mucha felicidad"

Maximiliano Castelli, árbitro de Bolívar, repasa su carrera en el fútbol argentino y cuenta sus objetivos para 2020: llegar a la Superliga y dirigir internacionalmente.

Maximiliano Castelli tiene 32 años y ha pasado más de la mitad de su vida dedicado al arbitraje, una profesión que descubrió y anheló ejercer desde muy joven. A paso firme, fue pasando por infantiles y por todas las categorías del fútbol argentino, y hoy busca asentarse en la Superliga.

El representante bolivarense en el arbitraje argentino dialogó con PRESENTE y contó parte de su vida en relación con esta profesión, sus expectativas y los objetivos que quedan por cumplir.

—¿Por qué sos árbitro?

—Cuando era chico, mis padres me mandaban a jugar al fútbol a una escuelita. Allí empecé a tomarle el gusto, aprendiendo las reglas, y el profesor fue quien me incentivó a que siguiera la carrera, ya que notaba mi vocación por lo que hacía. A los 14 años intenté inscribirme, pero como era muy chico no me dejaron. Recién a los 16 y por insistente pude comenzar.

—¿Cómo definís la profesión?

—En mi caso, es una profesión que me ha dado muchas satisfacciones. Mucha gente considera que ser árbitro es un poco ingrato, porque muchas veces somos denostados por el público. Sin embargo, yo elijo quedarme con lo satisfactorio: me ha hecho recorrer el país, infinidad de estadios, lugares y jugadores reconocidos. Simplemente, es una profesión que me ha dado mucha felicidad.

—¿Qué lugar ocupa el arbitraje en tu vida?

—Ocupa un lugar preponderante. Después de mi familia, es lo más importante que tengo, porque con 32 años y estando en esto desde los 14, es toda una vida dentro del ambiente, así que es una de mis prioridades.

—Si pensás en el camino recorrido, ¿qué se te viene a la mente?

—Se viene a la cabeza todo lo que tuve que luchar desde un comienzo para poder llegar a ser árbitro, ya que a los 14 años tenía el deseo y la vocación de hacerlo, pero por mi edad no me permitían hacer el curso y finalmente a los 16 lo pude hacer. Otro paso fue cuando ingresé como profesional a la AFA en 2008, después de no haber llegado a concretarlo en los años previos.

—¿Cuál fue tu debut en el arbitraje profesional?

—Mi primer partido fue el 25 de mayo de 2008, en el fútbol infantil de AFA, en un partido entre Defensa y Justicia y Banfield. A partir de ahí, fui paso a paso: dirigí el primero en Reserva en un choque entre Racing y Tigre; después, en Primera D, un Dock Sud-Centro Español; posteriormente, en Primera C, un duelo entre Laferrere y Luján; ya en la B Metropolitana, arbitré Tristán Suárez-UAI Urquiza; luego, en el Nacional B, un duelo entre Talleres de Córdoba y Brown de Madryn; y finalmente, en Primera División, un encuentro entre Sarmiento y Aldosivi.

—¿Cómo afrontás este 2020?

—Siempre planteo objetivos a corto plazo. Creo que es la mejor manera de poder cumplirlos y estar satisfecho con lo que uno hace y va logrando, siempre pensando en seguir creciendo, con la idea de establecerme como árbitro de Superliga.

Aspiro a tener una oportunidad internacional, que es el anhelo más importante que me queda por cumplir.

—¿Cómo ves el arbitraje argentino?

—Estamos en una etapa de recambio, de renovación, preparándonos para un momento cúlmine, un antes y un después en nuestro país, que será la llegada del VAR. Seguramente sea desde mediados de 2020 y será un proceso de adaptación tanto para los que tenemos que dirigir como para los que estén en la cabina y la cancha.

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